Como dice la canción de Miguel Ríos yo ultimamente también vivo en la carretera....
Desde hace quince días mi vida tranquila, quizá demasiado, ha pasado a ser historia. Ahora me levanto con las gallinas, aunque por aquí no hay ninguna cerca, y me subo en el coche para recorrer los pueblos de Castilla La Mancha... Esa gran desconocida para mí!
Desde siempre, yendo por la autopista y viendo esos carteles azules con letras en blanco que anuncian los pueblos que dejamos atrás, he creído que unos kilómetros más allá se encontraban pueblos majestuosos y con encanto, como de cuento... Ahora más de cerca puedo asegurar que todos tienen su encanto pero que un cartel no deja de ser un objeto anunciador nada más.... Y es que detrás de las autopistas que nos hacen llegar antes existen muchos pueblos y aldeas que ni siquiera sabemos que existen hasta que la casualidad de la vida nos hace llegar hasta allí.
Hoy he ido a Tarazona de La Mancha, sólo me sonaba su nombre porque una amiga del colegio veraneaba allí (y quizá lo siga haciendo ahora) y me ha hecho especial ilusión porque después de oír hablar tanto de ella, tenía que ponerle "cara" y pisar sus calles.
Se me abre un nuevo camino por las carreteras de España y ahora que Miguel Ríos se va a bajar del autobús, yo le tomo el relevo...